Después del último baile en la plaza, bajo un sol tórrido, las cinco de la tarde, la gente yendo a casa a descansar, los más rezagados, los que no se conformaban con que la fiesta hubiera llegado al final, se quedaban por las calles a ver qué pasaba, a ver con quién se encontraban, a tomar la última copa, a cantar la última canción.
En una calleja de La Judería, recuerdo a Federico Moreno y sus amigos con las guitarras cantando boleros cubanos preciosos.En la puerta de un bar, en cuatro cantones, al Charro cantando "Me cansé de rogarte",qué colorado se ponía bajo su sombrero de ala anchísima. Al "Torito"(Isidro Guevara) pidiéndole a Deme Guinea o a Toño Cerrajería una en Re, para arrancarse por columbianas y decirnos a todas las chicas: "Te quiero ver entre flores y asomada a la ventana". Chamarito hablando como Cantinflas. Los del té de las 5, con Benerito Morgón al frente, (Marchena con el bombo, Jalisco, un chico de barbas francés mayor que nosotros que siempre venía en San Juan...) cantando y bailando a unas horas en que practicamente tomaban las calles del pueblo, disfrazados de Groucho él, de chica alguno de ellos y con una chufla que nadie ha igualado jamás.
Nos mezclábamos viejos y jóvenes y pasábamos juntos un rato inolvidable, tanto, que áun me acuerdo, con melancolía, que ya sabéis que es esa querida tristeza que te invade y te causa placer.
Todos los años con mi amigo Ramón "Corruscos" y Pepe, brindamos por todos ellos y cantamos cuatro canciones a su salud , que a esas horas y con la chispa que llevamos, os podéis imaginar...
Fotografía de mi padre: Santiago Viniegra Moreno.